Escrito para nuestra enseñanza
A pesar de la indiferencia y la rebelión de su pueblo, Dios siguió enviándole sus mensajes de amor. Jeremías suplicaba a sus compatriotas, diciendo:
— “Volved”. Dios estaba dispuesto a perdonar, a socorrerlos en su angustia.
Al comienzo de nuestra historia hablamos del amor de Dios, y el amor de Dios será la conclusión de este relato. Ese amor es el mismo en la actualidad. Es un amor que no cambia.
Estos escritos de tiempos pasados, “para nuestra enseñanza se escribieron”, y no envejecen jamás (Romanos 15: …).
Cada una de las palabras de Jeremías, cada uno de sus discursos, fueron escritos para nosotros como lo fueron para los oyentes de su tiempo. Todo lo que Dios hizo por Jeremías, lo hace por sus siervos en la actualidad.
La paciencia que Dios manifestó hacia su pueblo indiferente y rebelde, la manifiesta todavía hoy para atraer a aquellos que resisten a los llamados de su gracia.
Que por el poder del Espíritu Santo, podamos oír su voz y contemplar su gloria en la faz de Jesucristo, y llamarle “PADRE“ de todo corazón. (Romanos 8: …).
