Epístola a los Colosenses
Epístola a los Colosenses

Comentario bíblico

J. N. Darby - 2026

La epístola a los Colosenses considera al cristiano como resucitado con Cristo: "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sen- tado a la diestra de Dios" (Colosenses 3:1). Una esperanza le está reservada en los cielos; debe pensar en las cosas de arriba y no en las que están en la tierra. Aquí ha muerto con Cristo y ha resucitado con Él. Tenemos en esta epístola una prueba de la preciosa manera en que nuestro Dios, en su gracia, lo transforma todo para el bien de los que le aman. La epístola a los Colosenses nos revela que toda la plenitud de la Deidad habita corporalmente en Cristo, y nosotros estamos completos en Él, la Cabeza. "Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios" (Colosenses 3:3).

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Introducción

La epístola a los Colosenses considera al cristiano como resucitado con Cristo, pero no, como en la carta a los Efesios, sentado en lugares celestiales en Cristo. Una esperanza le está reservada en los cielos; debe pensar en las cosas de arriba y no en las que están en la tierra. Aquí ha muerto con Cristo y ha resucitado con Él, pero no está sentado en lugares celestiales. Tenemos en esta epístola una prueba de lo que otras demu­es­tran, a saber, la preciosa manera en que nuestro Dios, en su gracia, lo transforma todo para el bien de los que le aman.

Comparación entre efesios y colosenses

En la epístola a los Efesios, el Espíritu Santo desarrolló los consejos de Dios con respecto a la Iglesia y los privilegios de ésta. No había nada que reprochar a los cristianos de Éfesoa, de modo que el Espíritu Santo podía aprovechar la ocasión que le ofrecía este fiel rebaño para desplegar todos los privilegios que Dios había ordenado para la Iglesia en su conjunto, en virtud de la unión de ésta con Jesucristo, su Cabeza, como así también los privilegios individuales de los hijos de Dios.

No ocurrió así con los colosenses. Ellos en cierta medida habían caído de esta bendita posición y habían perdido la conciencia de su unión con la Cabeza del cuerpo. Si realmente no era así, por lo menos se veían asediados por ese peligro y estaban expuestos a la influencia de quienes procuraban desviarles de ella y someterles a la influencia de la Filosofía y del judaísmo, de manera que el apóstol debía referirse al peligro que les amenazaba y no meramente a sus privilegios. Esta unión con nuestra Cabeza no puede perderse (¡gracias a Dios!), pero podemos perderla como verdad en la Iglesia e individualmente podemos perder conciencia de ella. Dema­siado bien lo sabemos en la Iglesia de hoy. Sin embargo, ello daba ocasión al Espíritu para desarrollar todas las riquezas y toda la perfección que se hallaban en la Cabeza y en su obra, a fin de recobrar de su debilidad espiritual a los miembros del cuerpo o mantenerles en el pleno disfrute práctico de su unión con Cristo y en el poder de la posición que les había sido lograda por medio de esa unión. Para nosotros, esta epístola a los Colosenses contiene una instrucción perpetua acerca de los tesoros que se hallan en la Cabeza, Cristo.

Así como la epístola a los Efesios nos expone los privilegios del cuerpo, la que se dirige a los Colosenses nos revela la plenitud que hay en la Cabeza y el hecho de que estamos completos en ella. De modo que en la primera de esas dos epístolas la Iglesia es la plenitud de Aquel que lo llena todo en todos, mientras que en la segunda toda la plenitud de la Deidad habita corporalmente en Cristo, y nosotros estamos completos en Él. Sin embargo, hay otra diferencia que es importante señalar. En la epístola a los Colosenses, salvo la expresión “amor en el Espíritu”, no hallamos mención alguna del Espíritu Santo, el cual es plenamente mencionado en la epístola a los Efesios. Pero, por otra parte, tenemos a Cristo como nuestra vida desa­rrollado con mucho mayor detalle, lo que es de igual importancia en su debido lugar. En Efesios tenemos ante todo el contraste del paganismo con los privilegios y el estado de los cristianos, en tanto que en Colosenses está más desarrollada la manera en que el alma es formada a semejanza viviente de Cristo. El aspecto de la unidad del judío y del gentil se ve más bien en un «Cristo en nosotros» que en un «nosotros en Cristo», aunque las dos cosas no puedan ser separadas. Otra importante diferencia es que en Efesios el tema de la unidad del judío y del gentil en un solo cuerpo ocupa mucho espacio, mientras que en Colosenses sólo se considera a los gentiles, aunque en conexión con la doctrina del cuerpo de Cristo. Aparte de estas diferencias, podemos decir que las dos epístolas tienen una gran semejanza en su carácter generalb.

  • a¡Cuán penoso es ver a esta amada iglesia tomada después como ejemplo de abandono del primer amor! (Apocalipsis 2:4).
  • bSe escribió que los 155 versículos de Efesios, unos 78 se encuentran, más o menos parecidos, en Colosenses. (N. del E.)