Congregados en el nombre del Señor Jesús

 

El Señor Jesucristo, el Hijo del Dios vivo, da a todos Ios suyos esta maravillosa promesa de Mateo 18:20: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".

Podemos preguntarnos: ¿Es su Nombre, es Él mismo, realmente el centro divino en todas las congregaciones de cristianos? En muchos casos, desgraciadamente, la contestación es ‘no’, pero hay cristianos que tienen el deseo de reunirse solamente hacia el Nombre de Jesús.

 

¿Qué clase de gente son?

Son hombres que han venido a la cruz con sus pecados; hombres que han encontrado en Jesús el perdón, la paz y la vida eterna. Son hombres en los cuales el Espíritu de Dios ha producido una vida nueva, vida de Dios, por medio de su Palabra. Son nacidos de nuevo, son cristianos, y no lo son solamente de nombre.

"De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).

 

¿Por qué no tienen estos cristianos ningún nombre en particular?

Porque la Biblia desaprueba rotundamente una designación particular: "Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, no sois carnales? ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído" (1 Corintios 3:4-5).

"Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía" (Hechos 11:26). Por eso pueden y quieren ser Ilamados cristianos.

 

Estos cristianos, ¿son mejores que otros?

No, en sí no son mejores. Sólo pueden alabar la gracia de Dios que los ha salvado, y que los guarda y restaura después de haber pecado. Saben que Ilevan todavía "la carne", la vieja e incorregible mala naturaleza, y que pueden deshonrar mucho a su Señor por falta de celo en Sus cosas. Aprecian y aman a todos los verdaderos hijos de Dios y saben que están unidos con ellos como miembros del cuerpo de Cristo.

 

¿Qué doctrina tienen estos cristianos?

Única y exclusivamente la doctrina de la Palabra de Dios: la Biblia (el Antiguo y el Nuevo Testamento). Reconocen que la Biblia es en su totalidad la Palabra dada por Dios. Esta Palabra es la única base de su doctrina y la única guía para todos los asuntos de su vida.

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Timoteo 3:16).

 

Entonces, ¿qué quieren estos cristianos?

Quieren seguir el camino designado por la Palabra de Dios, obedeciéndola. Esta obediencia implica primeramente una separación de todo lo que se Ilama mundo:

"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque, ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?, ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?, ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?" (2 Corintios 6:14-15).

La obediencia a la Palabra de Dios los separa de las comunidades, iglesias y sociedades religiosas existentes y los coloca en un camino aprobado por ella. Según la Palabra de Dios, sólo hay una verdadera Iglesia, la Asamblea de Dios, a la cual pertenecen todos los cristianos nacidos de nuevo.

"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Pedro 2:5).

A Dios no le gusta la mezcla de las tinieblas con la luz; los creyentes que tienen comunión con los incrédulos no pueden adorar a Dios conforme a su santidad, por eso Dios dice a los suyos: "Salid de en medio de ellos…, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso" (2 Corintios 6:17-18).

 

¿Cuál es entonces el camino aprobado por Dios?

La Palabra dice de los primeros cristianos: "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones" (Hechos 2:42).

Más adelante leemos: "Un cuerpo y un Espíritu, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos" (Efesios 4:4-6). "Pero Dios ordenó el cuerpo... para que no haya desavenencia en el cuerpo" (1 Corintios 12:24-25). "Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer" (1 Corintios 1:10).

Estas verdades y amonestaciones daban y dan a los creyentes motivos de aflicción sobre la confusión que existe en la cristiandad, e incita a dejar las distintas denominaciones que no tienen justificación en la Palabra de Dios y volver a "lo que habéis oído desde el principio" (1 Juan 2:24). "Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Corintios 3:11).

 

¿Qué es "lo que se ha oído desde el princpio"?

Se reunían en el nombre de Jesús según su Palabra: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20).

No es conforme a la Palabra, no es de Dios, la manera en que los hombres han interpretado esta cita en el transcurso de los siglos. Los cristianos que se apoyan con fe sobre dicha promesa del Señor dejan de lado en sus reuniones cualquier ceremonia, reglamento e institución humana y desean ponerse simple y voluntariamente bajo la eficacia y dirección del Espíritu de Dios, en vez de encargarle esta dirección a un hombre.

"Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios" (1 Corintios 2:4-5). "Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere" (1 Corintios 12:11).

 

¿No existe desorden a causa de esto?

Allí donde los creyentes estén esperando a su Señor, allí donde son conscientes de su debilidad y se ponen bajo la dirección del Espíritu Santo, allí experimentan cuán fiel es Dios en sus promesas y viven la experiencia de que, "allí estoy en medio de ellos". "Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos" (1 Corintios 14:33).

 

Al separarse de las denominaciones, ¿no forman estos cristianos una nueva?

Con el regreso a "lo que se ha oído desde el principio", estos creyentes no forman una nueva denominación, sino desean representar en obediencia a la Palabra y a la voluntad de Dios, "la unidad de los hijos de Dios en el vínculo de la paz" (véase Efesios 4:3). Esta unidad, sin embargo, sólo se puede representar prácticamente en el camino de la obediencia, o sea, de la separación de todas las instituciones y organizaciones humanas y religiosas. "Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio" (Hebreos 13:13).

Si tienes el deseo de seguir el camino que Dios enseña en su Palabra, debes hacer como los creyentes en Berea, que "recibieron la Palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así" (Hechos 17:11). Haz de esta cuestión tan importante el lugar donde Dios te quiere ver en este mundo, el objeto de tus oraciones, y Dios te hará conocer su voluntad. Sin embargo, se necesita cumplir con dos condiciones: la sinceridad y la obediencia hacia Dios y su Palabra.

 

¿Cómo se convierte uno en miembro participante?

La Santa Palabra no nos habla de miembros participantes. Sólo habla de los miembros en el sentido de que todos los verdaderos hijos de Dios son miembros de un solo cuerpo.

"Porque somos miembros los unos de los otros" (Efesios 4:25). "Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos" (Efesios 5:30). "Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros" (Romanos 12:4,5).

"Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo... y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos... Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso... y si un miembro recibe honra, todos los miembros se gozan con él. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular" (1 Corintios 12:12-14,18, 26, 27).

Conviene llamar la atención sobre lo siguiente:

1. El desorden sólo será evitado si cada uno está dispuesto a someterse enteramente a la dirección del Espíritu en toda humildad y confianza.

(Léase 1 Pedro 5:5-7; Filipenses 2:3-11; Efesios 5:18b-21).

2. La acción del Espíritu Santo es fácilmente impedida por acciones humanas (léase Efesios 4:29-32; 5:1-2) o por falta de amor, de agradecimiento o de obediencia.

(Léase 1 Tesalonicenses 5:12-24; Gálatas 5:13-26).

3. El principio, el centro y el fin de todo es, y ha de ser para cada creyente como para la Asamblea, el Señor Jesús.

(Léase Juan 1:1-4; Col. 3:12-17; Apocalipsis 22:16, 17, 20).

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©Ediciones Bíblicas — 1166 PERROY (Suiza)

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